Denuncian fuertes olores a estiércol en varios barrios del norte de Cáceres
5 de Octubre de 2026
Montón de estiercol / Archivo
Los vecinos de varios barrios del norte de Cáceres llevan meses soportando episodios recurrentes de fuertes olores similares a los del estiércol o purines. La intensidad y frecuencia de estos episodios han ido aumentando y afectan especialmente a zonas como Cáceres el Viejo, Mejostilla, Montesol, Gredos y Nueva Ciudad, aunque los residentes señalan que el olor también llega a otras áreas, como San Blas.
El problema se produce en distintos momentos del día y con una duración variable. Según los vecinos, cuando el olor aparece lo hace con una intensidad tal que resulta difícil mantener las ventanas abiertas o ventilar las viviendas con normalidad. En algunos episodios, aseguran, el olor también condiciona el uso de los espacios exteriores.
Los residentes insisten en que no se trata de un episodio puntual, sino de una situación que se viene repitiendo desde hace meses y que afecta a un elevado número de personas. La imposibilidad de ventilar las viviendas con normalidad o tener que mantener las ventanas cerradas para evitar que el olor entre en casa se ha convertido según los vecinos, en una situación cada vez más habitual.
El Ayuntamiento de Cáceres ha manifestado que está tratando de determinar el origen del problema. Sin embargo, mientras continúan las actuaciones para identificar la procedencia de los olores, los vecinos desconocen cuál es la causa concreta de los episodios y cuándo podrá solucionarse la situación.
Entre las hipótesis planteadas figuran posibles actividades agrícolas, la aplicación de estiércoles o lodos u otras instalaciones situadas en las proximidades de la ciudad. No obstante, los vecinos recalcan que se trata únicamente de posibles explicaciones y reclaman que sean los organismos competentes quienes determinen el origen y comprueben si las actividades que pudieran estar relacionadas cumplen con la normativa vigente.
La principal preocupación de los residentes es el impacto que estos episodios tienen sobre su calidad de vida. Consideran que no debería ser habitual tener que cerrar las ventanas de las viviendas por un olor intenso, renunciar a ventilar las casas o limitar el uso de las zonas exteriores.
Por ello, reclaman que se investigue el origen de los olores con la mayor rapidez posible, se determine si existe alguna actividad responsable y, en caso de que se detecten incumplimientos, se adopten las medidas correspondientes.
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